Fundamentos

El hábitat natural

El hábitat natural en el que se produce la crianza de nuestra cabaña ganadera es la dehesa mediterránea, compuesta por grandes y verdes extensiones de campo rodeadas de alcornoques y encinas centenarias, de donde se obtienen las preciadas y energéticas bellotas que engordan nuestros cerdos ibéricos durante la montanera y que constituyen la base principal de su alimentación, siendo ésta el factor determinante de la calidad final de nuestros productos.

Durante su estancia en las dehesas, nuestros cerdos disfrutan en total libertad del sol y del aire libre, disponiendo de grandes espacios por los que moverse sin cercas ni barreras de ningún tipo.

Una alimentación natural, a base de hierbas y bellotas que nuestros cerdos encuentran en nuestras propias dehesas, permite que sus tejidos presenten una elevada proporción de nutrientes, minerales y antioxidantes, así como una concentración muy elevada de ácidos grasos monoinsaturados, entre los que destaca el ácido oleico, tan beneficioso para nuestra salud.

Todo esto hace que los productos DON IBÉRICO tengan no sólo unas características sensoriales únicas, sino también unas cualidades tan beneficiosas para la salud de quienes los consuman.
La Montanera

Este es el término que se utiliza para definir la fase de engorde de los cerdos ibéricos en las dehesas que, en total libertad, se ven obligados a hacer ejercicio continuado en búsqueda de agua y comida, retardando el engorde y logrando así que la grasa se infiltre aún más entre su masa muscular, lo que da como resultado una jugosidad, aroma y sabor incomparables.

Durante este periodo, el alimento básico del cerdo ibérico es la bellota que cae de las encinas y alcornoques, algo que se complementa con las hierbas de las dehesas, rastrojos, leguminosas silvestres y los frutos de las gramíneas. Toda la crianza del animal se planifica de tal manera que se consiga uno de nuestros objetivos más importantes: que el cerdo llegue a esta fase de la montanera en las condiciones adecuadas para aprovechar al máximo las bellotas y la hierba de las dehesas. La duración de la montanera depende mucho de las condiciones climatológicas de cada año, si bien normalmente se extiende en el periodo comprendido entre los meses de octubre y marzo.
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